miércoles, 30 de octubre de 2013

LA SIEMBRA CONTINÚA

 Al recorrer las calles de la capital de Haití, Port-au-Prince, las consecuencias del sismo del 2010 siguen estando a la vista. Los escombros, las fachadas agrietadas, las paredes a media altura, se intercalaban con algunos edificios que resistieron la sacudida y con las nuevas construcciones que comienzan a aparecer.

De todo lo visto, las referencias menesianas fueron las que me llegaron más hondo. En primer lugar, visitamos el lugar donde estaba emplazado el colegio Saint-Louis de Gozague. Hoy sólo queda el espacio sin edificación, a la espera de un nuevo proyecto. Se está intentando encontrar fondos de organismos internacionales para hacer funcionar allí una facultad de la Universidad Católica. Se tratará de un proyecto intercongregacional orientado a la formación de educadores católicos.

En el predio permanecen como testigos del pasado: la hermosa capilla del Colegio Saint-Louis de Gonzague, la cual ‘milagrosamente’ no fue afectada por el terremoto y conserva su original belleza, y la biblioteca FIC (Frères de l’Instruction Chrètienne) con sus ya 100 años de existencia y que custodia un tesoro de 10.000 volúmenes puestos al servicio de investigadores del país y extranjeros.

De allí nos dirigimos por calles congestionadas por el tráfico y por millares de pequeños vendedores, hacia las raíces de la presencia Menesiana en Haití (1864). Al doblar la esquina nos encontramos con los restos de la que fue la hermosa Catedral, todo un símbolo de una época.
frente a frente, el Colegio Jean Marie Guillou, primer centro escolar menesiano en tierras haitianas.

El nuevo edificio ha sido el primer colegio menesiano reconstruido. La construcción antisísmica tardó nada más que cuatro meses en ser acabada y fue financiada en su mayor parte por la organización  FOOD FOR THE POOR, que cuenta entre sus miembros con exalumnos del colegio Jean-Marie Guilloux. El colegio acoge a más de 600 alumnos. El contraste entre la vida que se respira al interior de estos muros, en clases con 50 niños en cuyos rostros se dibujan sonrisas que parecieran desconocer lo ocurrido ayer (2010), y el exterior, colmado por quienes luchan por subsistir, es sorprendente.

En la actualidad la Provincia Menesiana de Haití cuenta con 53 Hermanos, de los cuales 36 son haitianos, 12 franceses y 5 canadienses. El grupo de haitianos incluye 13 jóvenes escolásticos que están completando su formación en Costa de Marfil.

Este año no hay novicios, porque los dos jóvenes que han completado su Postulantado, están integrados a dos comunidades, en espera de los nuevos candidatos que surgirán del grupo de 5 postulantes que completan su formación. Otros 6 jóvenes entre 20 y 30 años, han iniciado su discernimiento vocacional.

En el presente curso 2013-2014, hoy, LA FAMILIA MENESIANA, dirige y anima 8 establecimientos escolares: establecimientos de primaria y secundaria, y una escuela profesional (construcción y gastronomía) que acaba de ser inaugurada el pasado mes de octubre. Distribuidos en 181 clases, en total se educan en los 8 establecimientos, unos 7.920 alumnos.

Confiamos que la siembra de evangelio que se lleva a cabo día a día en las mentes y en los corazones de estos pequeños, contribuya a la formación de una nueva generación de haitianos que, orgullosos de su pasado, conscientes del dolor de su gente, y animados por la fuerza de la Palabra, trabajen por la reconstrucción integral de su pueblo.


SEMILLAS DE FUTURO - El pasado 20 de octubre, en una misa solemne según la cultura de este pueblo, el Arzobispo de Port-au-Prince, Monseñor Guire POULARD, presidió la misa, en la que unas 6000 personas se dieron cita para unirse a la acción de gracias de la Familia Menesiana  y a otros dos congregaciones, las Hermanas de San José de Cluny y los Sacerdotes de Saint-Jacques, que iniciaron juntas su acción misionera en Haití,   para inaugurar el año de celebraciones por los 150  PRIMEROS AÑOS de siembra en estas tierras.


“150 primeros años”, así lo hizo notar el actual Hermano Provincial Hervé Zamor, tercer Hermano haitiano que se desempeña en tal misión, en sus palabras alusivas a la conmemoración.

El Hermano Hervé, confiando más en el Dueño del Sembrado que en las fuerzas de los obreros con los que cuenta hoy la Provincia, dejó planteado los cuatro surcos en los que la siembra podrá continuar en la etapa que comienza:

1.     Los Hermanos y los Laicos menesianos dirigirán una Facultad de Ciencias de la Educación y formarán profesores de calidad de los que el país tiene gran necesidad.  La enseñanza digital y la pedagogía son dos áreas prioritarias para formar jóvenes creativos.

2.     La Biblioteca Haitiana de los Hermanos de la Instrucción Cristiana (Menesianos), patrimonio nacional, será digitalizada, y los investigadores de la China, de Nueva Zelanda, o el joven de la comunidad de Mont Organisé podrán tener acceso a ella, desde su escritorio o desde su clase.

3.     Los Hermanos y los Laicos menesianos abrirán un centro educativo en una zona necesitada del país, orientada a atender  niños y jóvenes desfavorecidos, a fin de ofrecerles la oportunidad de beneficiarse también de una educación de calidad. 

4.     En el pasado, los Hermanos de la Instrucción Cristiana haitianos, han recibido mucho de parte de la Congregación. Es el turno de que ellos mismos se conviertan en misioneros. Los Hermanos y Laicos menesianos abrirán una misión en el extranjero para que los niños y jóvenes conozcan y amen a Jesucristo.

“PIDAN AL DUEÑO DEL CAMPO…” - Me reconozco en estos Hermanos que viven entre y por los niños y jóvenes de Haití. Me reconozco en sus luchas por asegurar a una porción de los preferidos de Dios, una educación de calidad que abre horizontes y que presenta a la persona Jesús como Aquel que puede saciar el hambre de sentido de un pueblo sufrido que no muestra un rostro resignado sino una alegría profunda que nace de un sentimiento religioso que le habita en el fondo de sus corazones. 


“Señor, para que la siembra continúe, elige entre la niñez y la juventud de Haití, otros tantos 'Hermanos Odiles', aquel Hermano que, no se desanimó ante la pobreza de la cosecha, y danos a cada uno de nosotros, Hermanos y Laicos Menesianos de hoy,  ese mismo espíritu para no dejarnos vencer nunca por las dificultades por más duras que parezcan.”

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